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Tortícolis congénita

Definición:

La tortícolis muscular congénita (TMC) es una alteración musculo-esquelética pediátrica que se manifiesta en el momento del nacimiento o poco después. El principal músculo afectado es el esternocleidomastoideo que lleva la cabeza a una posición de flexión homolateral y rotación contralateral.

Hay diversas formas de clasificar la tortícolis pero, de forma general, podemos dividirla en 3 tipos:

  • Postural: el bebé tiene una preferencia de lado (mira más hacia un lado) pero el rango de movilidad cervical tanto activo como pasivo no se encuentra limitado.
  • Muscular: el músculo esternocleidomastoideo presenta tensión/acortamiento y el rango de movilidad pasiva en la columna cervical se encuentra limitado.
  • Con masa en el esternocleidomastoideo: es la forma de tortícolis más severa. En estos casos el músculo esternocleidomastoideo, presenta un bulto fibroso y acortamiento limitando así el rango de movilidad cervical pasiva.

La prevalencia es variable, se estima que afecta a entre el 3,9% y el 16% de los bebés.

La etiología de la TMC sigue siendo desconocida, aunque su aparición se relaciona con la isquemia, el trauma durante el parto y la malas posiciones fetales intraútero.

Es la tercera anomalía ortopédica congénita más frecuente y hasta en un 20% de los casos puede acompañarse de displasia congénita de cadera.5

Asimismo, la TMC también se ha relacionado con problemas funcionales como dificultades en la lactancia materna y asimetría craneal (plagiocefalia).1,5

La incidencia de TMC y plagiocefalia ha aumentado significativamente en los últimos años. Este incremento se relaciona, entre otros, con factores culturales.4 Más concretamente hubo un gran aumento de los casos de plagiocefalia posicional a principios de la década de 1990 cuando la Academia Americana de Pediatría lanzó la campaña “Safe to Sleep” que promovía el dormir boca arriba con el objetivo de evitar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.1,4 

Cabe destacar que la CMT no se soluciona de forma espontánea. Aunque ahora la tendencia está cambiando, en muchos casos los pediatras enseñaban estiramientos pasivos para que los padres realizaran en el domicilio. Sin embargo, se ha demostrado que los fisioterapeutas pediátricos realizan una evaluación mucho más exhaustiva y un tratamiento más específico que logra mejores resultados. 

Los bebés que padecen tortícolis muscular requieren realizar un programa de tratamiento integral de fisioterapia donde no solo se incluyan los estiramientos cervicales, sino que también se busque fortalecer la musculatura del cuello y del tronco, se realicen actividades que fomenten la funcionalidad y el movimiento simétrico, y se eduque a las familias dando las pautas correctas para que desde el domicilio puedan colaborar y sumar beneficios al tratamiento realizado en clínica. 

También es importante resaltar que existe una fuerte evidencia de que aquellos bebés que realizan la rehabilitación de fisioterapia de forma precoz presentan una evolución más positiva y favorable que los que inician la intervención de forma tardía.4 

La fisioterapia pediátrica es una de las terapias más efectivas para el manejo de la TMC. Si la intervención se realiza siguiendo las pautas adecuadas entre el 90% – 95% de los niños mejoran antes del primer año de vida y el 97% de los bebés mejoran si el tratamiento se comienza de forma temprana antes de los primeros seis meses.5 

José María Benítez Rubio

Fisioterapeuta pediatrica Clgdo. 41-10677

Clinica Fisioterapia Alcobendas – Equipo Marc van Zuilen

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