Al hablar de un esguince de tobillo nos referimos a la distensión leve o severa de los ligamentos que se encuentran en la cara lateral del tobillo, en un porcentaje mayor de la cara lateral externa, aunque también puede ocurrir en la cara interna de manera mucho menos ocasional o en ambos lados. Puede venir acompañado en algunos casos mas severos de roturas tendinosas, parciales o completas, luxaciones y las fracturas asociadas.
Esta es una patología frecuente en cualquier momento de la vida, en personas activas o sedentarias de forma indiferente, por lo que el adecuado manejo de la misma es clave para evitar recaídas, y consecuencias posteriores derivadas de una mala recuperación.
Son bastante conocidas las medidas a tomar en cuenta cuando nos esguinzamos un tobillo como: colocar frio, tomar algún analgésico, evitar usar el pie en exceso, elevarlo, algún tipo de compresión, muletas etc, y por supuesto asistir a fisioterapia para ayudar con el dolor, inflamación y la limitación funcional que pueda ocasionar.
Pero: ¿qué pasa cuando ese tobillo ya no está inflamado? ¿Qué pasa cuando ya no duele?
En muchas patologías relacionadas con el sistema neuromusculo-esquelético esto seria suficiente, pero en los esguinces de tobillo la rehabilitación en realidad comienza en esta fase.
Una de las cosas que se generan con los esguinces de tobillo, muchas veces desconocido, es que la mayor afectación a largo plazo no se genere en la estructura dañada, sino en la manera de procesar la carga y la demanda que damos a ese pie en las distintas tareas que realizamos. Es muy común escuchar a los pacientes que vienen con un esguince comentar, “este es mi 2º, 3º, 4º esguince porque tengo un esguince crónico“. En realidad el tejido blanco con el tiempo sanará, y si el daño es mas severo seguramente ya se habrá tratado anteriormente, pero en ningún caso esto será la consecuencia de tener una y otra vez la misma lesión, pero si será la consecuencia de no dar un adecuado tratamiento para volver a activar ese sistema de protección que nos permitirá tener variabilidad en los movimientos sin sufrir daños por fallos en el tejido.
La electromiografia de superficie EMG (mDurance) es una herramienta fenomenal en la fase de reeducación del tobillo, pues nos permite observar cual es la activación de los distintos músculos que estabilizan de manera dinámica el tobillo, en la realización de distintas tareas cotidianas para el paciente, así como reeducar esas tareas por medio de la visualización en tiempo real de la actividad de dichas estructuras.
En Fisioterapia Alcobendas, contamos con distintas técnicas y herramientas para tratar esta patología desde las distintas fases de la misma, ofreciendo una recuperación más efectiva y duradera en el tiempo.
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